En muchas maneras nuestro nombre describe nuestra misión. Nos llamamos “Siervos de La Palabra”, nuestra identidad y aspiración es servir a Cristo, nuestro maestro. Ser siervos significa renunciar a nuestras ambiciones personales y sueños para hacer avanzar la gloria de alguien más. Servir a la Palabra significa primero y sobre todo vivir como discípulos radicales de Jesucristo, la Palabra de Dios encarnada. Queremos que nuestro estilo de vida y ejemplo inspire a otros a considerar la invitación llena de gracia de nuestro maestro.

 

También somos Siervos de la Palabra cuando proclamamos el mensaje de salvación, la Buena Nueva de lo que Dios ha hecho por la raza humana. Nuestras misiones y programas, el trabajo con la juventud, la evangelización en las universidades y la construcción de comunidades laicas intencionales; son expresiones de este deseo de ayudar a otros a conocer a Cristo, a reorientar sus vidas y vivir para Él.

La misión que realizamos está unida a una red de comunidades, La Espada del Espíritu (ver Liderazgo & Afiliación) Es el contexto en el que vivimos nuestras vidas como hombres consagrados y el lugar donde servimos. Servimos a nivel internacional en los programas de nuestras comunidades a través del mundo y también servimos en nuestras comunidades locales donde sea que se nos necesite.

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